10May
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Necesitaremos los nódulos del kéfir y leche.
En un recipiente cerrado, para facilitar la fermentación, se pone una mínima cantidad de nódulos, como por ejemplo el equivalente a una cucharada sopera y un cuarto de litro de leche. Los nódulos se irán alimentando de la leche y a su vez le transmitirán propiedades de sus componentes.
Es aconsejable dejar un espacio del recipiente sin llenar, y que al fermentar se liberan gases. La temperatura ideal para que el kéfir fermente es de 20 ºC.
El kéfir tendrá un efecto laxante suave si se cuela a las 24 horas, si lo que se desea es un efecto astringente, deberá colarse a las 36 horas. Tras el colado volver a introducir el hongo en la leche.
Los nódulos no se disuelven en la leche y poco a poco van creciendo, por lo que poco a poco podremos incrementar la cantidad de leche a añadir.
Nota: La proporción entre la cantidad de nódulos y de leche dependerá de si se prefiere un kéfir más espeso o más claro. A mayor cantidad de hongo, más espesa será la leche kefirada obtenida y se asemejará más al yogur casero.
El plazo de caducidad es de 28 días.
Los utensilios que utilicemos para preparar el kéfir (recipiente y colador) no deberán ser de aluminio (podrán ser de plástico o de acero inoxidable), ya que este material no es estable en medio ácido como es el kéfir y podría transferirle partículas nocivas.