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Se cree que la kombucha es originaria de Manchuria, donde es consumido desde hace más de 3000 años.
En la antigua China y en Japón era una costumbre familiar darles a los novios un cultivo nuevo de kombucha. La mujer reproducía este cultivo a lo largo de todo su matrimonio y luego se lo pasaba a su propia hija. Ellos decían que que cuando una persona recibe su primera kombucha recibe también la última.
Aproximadamente en el año 230 Antes de Cristo el hongo kombucha fue introducido desde Japón a la China por el Dr. Kombus donde lo utilizaban como bebida para vivir eternamente.
A mediados del siglo XX se descubrió que en un pequeño pueblo eminentemente industrial con riesgo de contaminación ambiental entre China y Rusia, la gente vivía más tiempo que en los pueblos cercanos teniendo en cuenta que consumían los mismos alimentos. Estudiosos investigaron este fenómeno y llegaron a la conclusión que ese pueblo tenía por costumbre beber té de kombucha. A partir de este hecho, atraídos por lo que sucedía en ese pequeño pueblo, el té de hongo de kombucha se dispersó por muchos países a través de Rusia.
Existe un tesoro de enormes experiencias con respecto al hongo de kombucha. El hongo kombucha está compuesto por células de levadura y bacterias, es una colonia simbiótica parecida a un panqueque blanco con textura gomosa. Éste es sumergido en una infusión de té negro azucarado con el cual se alimenta y a cambio produce otras sustancias valiosas tales como ácido glucuronico, ácido gluconico, ácido láctico, vitaminas B y C, aminoácidos, sustancias antibióticas, y otros componentes que ayudan a nuestro bienestar.
Debido a sus viajes se la conoce con varios nombres: kombucha (que es la forma alemana del nombre japonés utilizada internacionalmente), combucha, komboocha, mushroom-tea (’te-hongo’ en inglés), Manchurian mushroom (’hongo de Manchuria’), Manchurian tea (’té manchuriano’), tea-kwass, teakvass, kargasok (en ruso) y otros.
Unos dicen que kom-bu-cha signfica ‘té como vino’ (pu: ‘vino’, chá: ‘té’) y otros ‘esponja de té’.
Los elementos del té se esparcen en el sistema corporal y normalizan el estado de las membranas celulares, sin efectos secundarios, manifestando sus propiedades beneficiosas para el metabolismo y promoviendo así su bienestar general.
Además de su uso como bebida refrescante, llegamos a conocer a través de testimonios de personas consumidoras del té sus maravillosas propiedades para mejorar y curar desde la indisposición más inofensiva hasta las enfermedades más serias.
El Kombucha no es realmente un hongo sino una simbiosis de levaduras y otros microorganismos. Se utiliza desde hace siglos en Siberia y Rusia, siendo hace pocos años cuando se ha puesto de moda en buena parte del mundo, sobre todo en Australia, Estados Unidos y Alemania.
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